El amor en los tiempos bíblicos

Por: Camila Borda

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Descubre cómo se entendían el amor y el matrimonio en los tiempos bíblicos a través de las historias de Isaac y Rebeca, Rut y Booz, y el significado del matrimonio como pacto delante de Dios.
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Siglos antes de que en las bodas se popularizara el uso del vestido blanco, los anillos, las declaraciones de amor y frases como «Puede besar a la novia», la Biblia registra escenas que podrían formar parte de una antología de poemas, como la que se encuentra en Génesis 29:20 Sirvió Jacob por Raquel siete años, y le parecieron como pocos días, porque la amaba.

Hablamos con Dominick Hernández, doctor en Hebreo Bíblico del Antiguo Testamento y director de la Escuela de Teología Talbot, sobre cómo se concebía el amor matrimonial en algunos pasajes de la Biblia que, debido a su trasfondo cultural, no siempre comprendemos de inmediato.

La persona ideal y el amor a primera vista: la historia de Isaac y Rebeca

Isaac llevó a Rebeca a la tienda de campaña (…), y se casó con ella. Así fue como Rebeca llegó a ser su esposa, y él la amó mucho. Génesis 24:67.

Teniendo en cuenta que ninguno de los dos se había visto antes y que esta es la frase con la que concluye un viaje trascendental, en el que el siervo de mayor confianza de Abraham recibe la misión de encontrar la mujer ideal para el hijo de la promesa, Hollywood podría aprovechar esta historia para crear su próxima comedia romántica.

Sin embargo, el trasfondo cultural revela algo mucho más profundo. Todo el capítulo 24 de Génesis narra la travesía en busca de la mujer ideal, cuya característica principal debía ser una: no tener ídolos. «Eso también se aplica hoy en día. Nosotros solemos darle prioridad a muchas cosas cuando pensamos en el matrimonio, pero lo más importante es que la persona con la que nos casemos reconozca y adore al Dios de Israel».

El amor fuera del cliché: la historia de Ruth y Booz

Los protagonistas de esta historia de redención, profundamente arraigada en la cultura y la historia del antiguo Israel, no encajan en absoluto en los estereotipos de las historias modernas de amor.

Ella es extranjera, pobre y, además, viuda: características poco atractivas para los hombres de su entorno. Sin embargo, Booz, un hombre de excelente reputación y muy próspero, se fija en ella, y no por su apariencia física, como podríamos pensar desde una cultura tan visual como la nuestra. La ve porque, aun siendo extranjera, pone en práctica la ley de Dios: es compasiva, trabajadora y no busca únicamente su propio bienestar.

Así que Booz tomó a Rut y se casó con ella. Cuando se unieron, el Señor le concedió quedar embarazada, de modo que tuvo un hijo. Rut 4:13

El matrimonio como forma de preservar el amor a Dios

Entre las muchas costumbres de la Biblia que hoy resultan lejanas, está la de casarse con la intención de tener hijos y hacerlo muy pronto. Más allá de las controversias económicas y políticas, esta práctica tiene un trasfondo cultural que revela que el matrimonio, en los tiempos bíblicos, estaba más fundamentado en valores que en aspectos puramente emocionales o sexuales.

Tener hijos era una manera de preservar la memoria en una época en la que no existían las redes sociales. Y con esa memoria se preservaban también las costumbres de un hogar, incluidas sus prioridades y sus dioses. «Tener hijos significaba asegurar la permanencia de tu nombre y de tu memoria, junto con la oportunidad de transmitir tu fe por medio de la práctica de ritos y rituales. Es algo que, culturalmente, no practicamos en la iglesia evangélica y, por eso, nos parece ajeno. Sin embargo, Dios nos llama a levantar descendencia para él».

En su origen, el propósito del matrimonio y de tener hijos era multiplicar el amor y la adoración a Dios, no procurar la felicidad personal. «La Torá muestra que la razón principal por la que los israelitas practicaban sus ritos y rituales era enseñarles a sus hijos. Constantemente encontramos expresiones como: “Tú enseñarás a tu hijo…”. Un buen ejemplo de esto se encuentra en Deuteronomio 6, donde leemos la oración del Shemá».

El amor verdadero más allá de la emoción

En la Biblia, el matrimonio es una metáfora que se utiliza para mostrar la fuerza del amor y el compromiso que Dios tiene con su pueblo, Israel.

«Dios se “casó” con el pueblo de Israel, es decir, estableció un pacto firme con él desde el Antiguo Testamento. Por eso, el matrimonio habla más de un pacto que de sentimientos, porque eso es lo que significa ante Dios: un compromiso que nunca se rompe. El amor y los buenos sentimientos son aspectos positivos que rodean y fortalecen ese pacto, pero no son lo principal.

Tan importante es el matrimonio para Dios que, además de reflejar su amor por Israel, también representa la relación que Jesús tiene con la Iglesia».

«El entendimiento compartido que tenemos con mi esposa sobre lo que es el matrimonio, desde la perspectiva bíblica, es lo que nos ha mantenido fuertes durante estos 24 años, incluso en las situaciones más difíciles».

La Biblia de Estudio Trasfondo Cultural es una herramienta que tiende un puente entre el mundo antiguo y la vida moderna. Sus notas de estudio permiten que el lector se sumerja en el contexto original de los textos bíblicos y alcance una comprensión más profunda de historias escritas en un contexto geográfico y temporal muy diferente.

  • Contexto arqueológico: notas que iluminan el escenario geográfico, histórico y político de cada libro.
  • Claridad cultural: explicaciones sobre costumbres, ritos y normas sociales que aportan un sentido más profundo a pasajes difíciles de comprender.
  • Términos clave: palabras y conceptos del Antiguo Testamento (hebreo) y del Nuevo Testamento (griego), explicados como recursos de consulta.

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