Me gusta el café. Para mí, no hay nada mejor que tomar una taza de café bien preparada. Cuando una de las marcas de café más importantes del mundo abrió su primera tienda en Colombia; las filas por un simple ‘tinto’ eran interminables, y eso que la cafetería del barrio ya nos lo vendía desde siempre. El fundador de esa compañía explicó el fenómeno sin rodeos: «Transformamos la experiencia de tomar café de algo ordinario en algo extraordinario».
Esa misma lógica debemos aplicarla al matrimonio. Dios lo diseñó desde el principio como algo extraordinario y único; sin embargo, el ser humano lo ha rebajado hasta convertirlo en algo común, ordinario y sin trascendencia.
No te conformes con un matrimonio ordinario. Permite que el diseño original sea tu marca extraordinaria. ¿Cómo lo puedes hacer? La respuesta está en Juan 2:1-11, en las bodas de Caná, donde ocurrió el primer milagro de Jesús, y no es casualidad que haya sido precisamente en una boda.
Cuando el vino se acabó —lo que en esa cultura representaba el gozo, la alegría y la honra de la casa—, la celebración corría el riesgo de volverse un fracaso. Fue ahí donde Jesús intervino, transformando el agua común, «ordinaria», en el mejor vino de todos, «extraordinario».
Este milagro no ocurrió de la nada. La clave está en el versículo 5: Su madre dijo a los que servían: “Hagan todo lo que él les diga”. Lo extraordinario requirió el compromiso y la participación activa de los siervos. Porque, si queremos un matrimonio extraordinario, debemos comprometernos a hacer TODO lo que Dios nos diga, tal como lo hicieron los siervos:
- Creer (Fe): confía en las instrucciones del verdadero experto: Dios. Lee la Biblia y escucha el consejo sabio por encima de tus propios impulsos.
- Actuar: el amor es un verbo. No te quedes sentado esperando que el otro cambie o que el vino aparezca solo; toma la iniciativa.
- Incomodarse: sal de tu zona de confort. Cargar esas enormes tinajas de agua requirió esfuerzo. El pacto matrimonial te va a exigir ceder y probar cosas nuevas.
- Evaluación: evalúa el impacto de tus acciones con honestidad. Los siervos llevaron el vino para ser aprobado; rendir cuentas será una de las mejores maneras de crecer y de ver las cosas desde una óptica diferente. Busca siempre a alguien a quien rendirle cuentas de tu matrimonio (un pastor, un líder o una figura de autoridad).
- Humildad: en las bodas de Caná, el novio recibió el halago por el buen vino, pero los siervos sabían de dónde venía el milagro. No busques el aplauso ni tener la razón; busca que Dios sea glorificado en tu hogar.
- Transformación: si sigues sus instrucciones, la experiencia te cambiará a ti primero. El agua no volvió a ser agua; fue transformada por completo.
Si estás por casarte, entra con los ojos abiertos a este diseño divino; si ya estás casado, reaviva tu promesa.
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