Claves para un amor duradero por Josh Morales

Por: Camila Borda

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¿Qué hace que un matrimonio pueda mantenerse firme durante décadas? No te pierdas esta entrevista con Josh Morales de Miel San Marcos.
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Josh Morales es uno de los hermanos fundadores de Miel San Marcos, la banda de música cristiana reconocida por éxitos como Danzo en el río y No hay lugar más alto. Los mismos que en 2017 hicieron historia al ser el primer grupo cristiano latino en presentarse en el Madison Square Garden, en Nueva York con el álbum Pentecostés, para después figurar en los listados de Billboard y comenzar a recibir premios internacionales. 

Los efectos de la fama no distinguen creencias. Quien se hace famoso, además de ganar una intensa validación social y gran reconocimiento, puede perder el control de muchos aspectos de su vida por la sobreexposición pública. Gracias a la fama de la banda, Josh ha perdido en cierta forma su nombre, le pasa que en los distintos países en los que se presenta con la banda lo llaman  «hermano miel», convencidos de que ese es su nombre, «de hecho creo que como somos tres hermanos hay quienes piensan que somos Miel, San y Marcos», cuenta entre risas. 

Por fortuna para él, Dios puso en su camino a alguien que lo conoció mucho antes de que llegara a las tarimas internacionales, de hecho cuando se vieron por primera vez él estaba en su peor momento, muy alejado de Dios. Es Sayra, su esposa, quien lo salva de caer en el mal que ha destruído a quienes al probar la fama olvidan su identidad, su llamado y su propósito; este año están celebrando 22 años de casados. Más de la mitad del tiempo que lleva conformado el ministerio Miel San Marcos. 

A propósito de sus bodas de cobre, hablamos con ellos para entender, desde su experiencia, cómo se construye un amor duradero y resistente que hace eco a lo que dice la canción que un día Josh compuso para ella cuando eran novios: «te amo para toda la vida». 

¿Qué lugar ocupa el matrimonio en el ministerio?

Hemos cumplido 25 años de ministerio y llevamos 22 años de casados. ¡Imagínate!

Mi esposa ha estado conmigo desde mis inicios y no podría hacer esto sin ella. Estoy agradecido con Dios por ella, pues ha sido la promotora de muchas bendiciones.

¿Cómo equilibran el tiempo en familia con las responsabilidades ministeriales?

Servir a Dios junto a mi esposa, a mis hijos y a la familia de mis hermanos ha sido, sin duda, el mejor regalo que puedo tener. Pero la Biblia dice que no pueden caminar juntos quienes no están de acuerdo. Para nosotros, el poder del acuerdo es una bendición.

Todo comienza por ponernos de acuerdo. Decidimos juntos cuándo viajamos y cuándo no; cuándo es tiempo de salir y cuándo es tiempo de quedarnos en casa; cuándo es momento de trabajar y cuándo de descansar. No hacemos nada sin antes conversarlo.

Yo no puedo simplemente inventar un plan y decir: «Amor, me voy». Primero tengo que preguntarle: «¿Qué piensas?». Lo mismo ocurre con mis hermanos y sus familias. Ese principio del acuerdo nos ha acompañado durante estos 25 años de ministerio.

Dios hace todas las cosas nuevas, si tu matrimonio va mal Dios te puede dar una hoja en blanco para escribir una nueva historia. 

Una forma práctica de crear acuerdos

Es un tema amplio, pero podría resumirlo así: un piano tiene teclas blancas y teclas negras. Con mi esposa hemos aprendido a identificar cuáles son nuestras «teclas negras»; es decir, esos temas, palabras o actitudes que sabemos que pueden herir al otro y que es mejor no tocar.

Nos preguntamos mutuamente: «¿Cuáles son tus teclas negras? ¿Qué cosas prefieres que no haga o no diga?». Puede ser algo muy sencillo, pero lo importante es conocerlo y respetarlo. Simplemente, debemos ponernos de acuerdo en qué decir, qué evitar y cómo tratarnos, especialmente delante de otras personas.

Cuando conoces las «teclas negras» de tu cónyuge, decides conscientemente no tocarlas. Y, si lo haces, debes estar dispuesto a asumir las consecuencias y, sobre todo, a pedir perdón. A mí me ha pasado. Yo he tenido que decirle a mi esposa: «Amor, toqué esa tecla. Perdón. Dije lo que no debía decir. Hice lo que no debía hacer. Te pido disculpas».

Aprender a ponernos de acuerdo, respetar los límites del otro y pedir perdón cuando fallamos hace que la vida matrimonial sea mucho más plena y saludable.

Algo que todo matrimonio debería tener siempre presente

La prioridad siempre debe ser Jesús y el hogar. Vale la pena preguntarnos constantemente: «¿Cómo está mi esposa? ¿Cómo está mi esposo? ¿Cómo están mis hijos?».

Como padres y como cónyuges, debemos ser los primeros en bendecir, animar, felicitar y abrazar a nuestra familia. Si tu esposo o tu esposa atraviesa un momento difícil o comete un error y todos lo señalan, sé tú la primera persona en levantarle el ánimo y recordarle su valor.

En nuestros 22 años de matrimonio, mi esposa y yo hemos comprobado que, después del Señor, la prioridad siempre ha sido nuestro hogar. El ministerio viene después.

Por eso, cada año, en nuestra agenda como Miel San Marcos, bloqueamos fechas que son intocables: cumpleaños, aniversarios y actividades importantes de nuestros hijos. Es un compromiso que protegemos intencionalmente, porque entendemos que Dios nos pedirá cuentas, no solo del ministerio, sino también de cómo cuidamos a nuestra familia.

¿Un consejo para matrimonios que están pasando un momento difícil? 

El consejo es muy sencillo: pidan ayuda.

Muchos matrimonios terminan en el desastre porque prefieren guardar las apariencias antes que reconocer que necesitan apoyo. No tengan miedo de decir: «Estamos mal». Se vale hacerlo.

Eso sí, busquen ayuda en las personas correctas. No expongan su situación en las redes sociales ni la compartan con cualquiera. Acérquense a su pastor, a un líder o a un mentor de confianza y díganle con honestidad: «Necesitamos ayuda. Estamos atravesando un momento muy difícil».

Creo firmemente que Dios honra a quienes tienen la humildad de pedir ayuda. Cuando una pareja se cierra y decide enfrentar sola sus problemas, el camino suele conducir a la derrota. Pero, cuando buscan al Señor y permiten que personas sabias los acompañen, encuentran dirección, apoyo y esperanza para salir adelante.

¿Cómo se llega a 22 años de casados?

Es importante no dejar de enamorarse. El amor necesita cultivarse cada día. No pierdan el afecto por su cónyuge, por su esposo o por su esposa.

¿Se puede lograr? Claro que sí. Es posible cuando ambos deciden dedicar tiempo a la relación, compartir momentos de calidad, cuidarse mutuamente y ser intencionales al fortalecer su matrimonio. El matrimonio se puede cuidar, y vale la pena hacerlo todos los días.

5 consejos de Josh y Saira Morales

  1. Hacer de Dios el primero en tu hogar.
  2. Aprender a llegar a acuerdos. Eso implica saber proponer, pero también saber ceder.
  3. Mantener intimidad sexual de forma intencional.
  4. Tener citas que fortalezcan la intimidad emocional. “Nuestra primera cita fue tomando café en un Mcdonalds y seguimos tomando café juntos”, Saira Morales.
  5. Afirmarse constantemente. “No hay nada mejor que las palabras de la esposa afirmando al esposo. Los hombres valoramos la gratitud y el elogio de las esposas”, Josh Morales.

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