Tras vivir 18 años en Estados Unidos, asegura que lo que más extrañó de Colombia fue ir al Américo Montanini para ver jugar a su querido Atlético Bucaramanga, pero también la calidez de las personas, «los colombianos estamos diseñados para vivir diferente a como se vive en norteamérica, donde cada quien está metido en su mundo, aquí somos más sociables. Aunque soy una persona asocial, en los pocos momentos que estoy en la civilización, me encanta el cariño del colombiano y el calor de lo que somos».