«Denle al fútbol su lugar», José Ordóñez

Por: Camila Borda

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Tras vivir 18 años en Estados Unidos, asegura que lo que más extrañó de Colombia fue ir al Américo Montanini para ver jugar a su querido Atlético Bucaramanga, pero también la calidez de las personas, «los colombianos estamos diseñados para vivir diferente a como se vive en norteamérica, donde cada quien está metido en su mundo, aquí somos más sociables. Aunque soy una persona asocial, en los pocos momentos que estoy en la civilización, me encanta el cariño del colombiano y el calor de lo que somos». 
268-ENTREVISTA

«Si me veo feo es que mi cara no es compatible con Microsoft, pero si me veo bien es porque soy puro Mac», es la frase con la que José Ordóñez inicia la conversación. Con tono bromista agrega, «No es por chicanear pero mira», y gira la cámara para mostrar el exuberante paisaje montañoso de Piedecuesta y Floridablanca que se observa desde la ventana de la oficina de su casa en Santander. Es la casa que soñaron junto con Yasmith desde los inicios de su matrimonio, una unión que está a meses de cumplir 37 años, «Hemos vivido juntos durante 13.236 días», cuenta entre asombrado y orgulloso al comprobar la cifra exacta, «Necesito anotar ese número porque lo voy a usar en el mensaje del miércoles», se refiere a su predicación en la iglesia Casa Sobre la Roca de la ciudad de Bucaramanga. 

Tras vivir 18 años en Estados Unidos, asegura que lo que más extrañó de Colombia fue ir al Américo Montanini para ver jugar a su querido Atlético Bucaramanga, pero también la calidez de las personas, «los colombianos estamos diseñados para vivir diferente a como se vive en norteamérica, donde cada quien está metido en su mundo, aquí somos más sociables. Aunque soy una persona asocial, en los pocos momentos que estoy en la civilización, me encanta el cariño del colombiano y el calor de lo que somos». 

El fútbol y lo demás

Se ha declarado públicamente un fiel y ferviente seguidor del Atlético Bucaramanga pero, contrario a lo que muchos pensarían, el fútbol no ocupa un lugar central en su vida, «es solo un entretenimiento; no giro en torno a eso. El fútbol me saca del estrés si estoy demasiado imbuido en preocupaciones o trabajo, pero no es más», afirma, y da un ejemplo, «cuando programan partidos del Bucaramanga los miércoles, a la misma hora que predico, la gente cree que yo no voy a estar, y tengo que explicarles que en la vida cada cosa tiene su lugar. Aunque el fútbol es importante, no es prioritario, y tampoco es el centro de otras cosas».

El humor es el don que Dios le dio, lo que más le gusta hacer, la carrera profesional que nunca ha abandonado ni siquiera cuando salió del país, «todo lo contrario, escribí libretos, viajé por toda Latinoamérica, tuve la oportunidad de hacer más shows y conocer nuevas personas», y se seguirá dedicado a eso hasta su retiro, que tiene proyectado que sea en año y medio. 

Respecto al matrimonio, su respuesta es contundente: «Es todo para mí. Después de Jesús, mi esposa es la persona más importante en mi vida. Son 37 años de un feliz matrimonio, que ha pasado por todas las situaciones: normales, complicadas, tristes y alegres», es evidente que, más que el humor y el fútbol, el matrimonio es la bandera de José Ordóñez; «Cuando llevas tu matrimonio a la manera de Dios, da muchas alegrías. Estar casado es lo mejor para desarrollar tu carácter, y no hay nada como estar unido a una mujer para sacar adelante a los hijos y entregarle a Colombia lo que más necesita: una familia. El matrimonio representa muchas cosas en mi vida, es de los mejores regalos que Dios me ha dado».

Trabajar juntos 

En este momento realiza el show Emparejados junto a su esposa, una gira en la que ha pasado algo particular, «vienen muchas personas que de otra manera no escucharían el mensaje de que Jesús cambió mi matrimonio, mi hogar y mi vida». Así que el humor, además de ser la manera en la que se gana la vida, también es el medio por el que puede hablar a otros de Jesús, tal como él lo ha conocido, como un Dios que se involucra en la vida cotidiana.

Como es la primera vez que hacen comedia juntos, quisimos saber cómo ha sido la experiencia de mezclar lo que más le gusta hacer con lo que más ama y de la pregunta surgió un tip matrimonial inesperado: «Hemos entendido que el conflicto es parte fundamental de nuestro matrimonio, está para hacernos crecer, no para derrotarnos, así que no le tenemos miedo. Lo que hemos aprendido, y ponemos en práctica, es que cuando tenemos que pelear o discutir, lo hacemos; pero lo hacemos de la manera correcta». 

Es que además de sus vivencias como pareja, los Ordóñez tienen la experiencia que han acumulado como consejeros matrimoniales, Yasmith es consejera bíblica certificada y José lleva 19 años como pastor de apoyo en Casa Sobre la Roca, primero en Florida, luego en Bogotá y los últimos tres años en Bucaramanga; todo esto les ayuda a lograr un show genuino, «queremos mostrarle a la gente que somos un matrimonio común y corriente. Un matrimonio cristiano, una pareja de pastores, que trabajamos con parejas. Todo el tiempo tenemos desavenencias y dificultades, pero hemos aprendido a sortearlas».

Casados para siempre

Para quienes se preguntan la razón de su larga relación, José tiene la respuesta lista: «Nunca deben permitir que las demás situaciones que convergen en el matrimonio terminen por absorber su relación. Nada se puede ganar el centro de atención del matrimonio», luego pasa a describir todas las veces que ha escuchado de matrimonios que demostraron que eran un buen equipo para criar hijos, pero una vez la crianza finaliza su relación también termina; los hay muy buenos para construir emporios de riqueza, pero con el cierre o cesión de las empresas se acaba su vínculo; e incluso, los casos más dolorosos, equipos ministeriales brillantes, que una vez entregan la posta, ven inviable su matrimonio.

Por eso es tan vehemente en su afirmación, «absolutamente nada puede ser más importante que construir la relación matrimonial», y recalca lo que siempre le dice a las parejas, «tengan intimidad, no solo sexual sino también emocional e intelectual, tengan motivos de discusión y de conversación. Conviértanse en personas que no puedan ver la vida sin el otro». Es necesario que las parejas siempre se tomen un tiempo que es exclusivo para ellos, eso es algo que no solo habla de costo temporal sino económico, «dedicamos tiempo a educar a nuestros hijos, pero yo también les decía, “Me llevo a mamá este fin de semana”, buscaba quién los cuidara y nos íbamos».

Además de los momentos de intimidad regular, hace falta planear el futuro juntos: «Esto no lo encontramos en un paquete de doritos, esto lo construimos para nosotros desde el principio», cuenta en referencia a la casa en las montañas desde la cual toma nuestra llamada, «planeé esto con Dios y con mi pareja y ahora lo puedo vivir», por eso es un entusiasta de que todos los matrimonios piensen en su jubilación desde el inicio de su relación. 

Recuerda que sacó provecho de los malos ejemplos que vio en su infancia para mejorar, «quiero que a partir de mí sea diferente, que mis hijos y mis nietos cuenten una historia distinta a la que contábamos los ordóñez antes de que Jesús llegara».

Ambos están convencidos de que Dios es el creador del matrimonio y por lo tanto, aunque muchas cosas se acepten respecto a las relaciones, si no están aprobadas por Dios, no sirven. «A mi esposa no la puedo amar como yo creo, no le puedo decir “es que así soy yo”, porque ya Dios dijo cómo debía ser el matrimonio: puso las reglas y definió bien los roles. Ya Dios me dijo cómo debo amar a Yasmith y cómo ella me debe amar a mí».

Disfrutar juntos

Tiene cuidado de hacer la distinción entre amar y entender, «el hombre comete un error y es que cree que para poder amar convenientemente a su esposa, primero tiene que entenderla. Pero no hay un solo versículo en la Biblia que diga, maridos, entended a vuestras esposas, en cambio hay varios que dicen que las tenemos que amar, ese es el secreto. Entonces lo que yo no entiendo lo tolero, porque sé que no lo puedo resolver», por eso considera que hay muchas peleas que los hombres podrían evitar en su matrimonio si se esforzaran menos en entender y más en amar a sus esposas. 

Nunca ha tenido una pelea con Yasmith por fútbol, «ella ha entendido muy bien que el Atlético Bucaramanga juega a su favor, porque ahí yo me siento durante 90 minutos y disfruto, me desahogo gritándole al árbitro y si gana el Bucaramanga ella sabe que es el momento de pedirme cosas que de otra manera  le negaría, entonces aprovecha», así que considera que el fútbol es algo que, sí tiene el lugar correcto dentro de la vida matrimonial, puede jugar a favor de ambos y agregarle diversión a la relación. 

Entre sus consejos para las esposas que sufre porque cada vez que empieza un Mundial de fútbol pierden a sus maridos les recomienda: «no hablen mal de algo que tiene relativa importancia en la vida de los hombres, el hecho de que no lo entiendas, o no te guste no significa que él deba pensar igual que tú», luego cuenta que a su esposa poco le interesa el fútbol, a menos que juegue la selección Colombia, que es cuando ella se sienta un a compartir un momento con él, «ella sabe que es un gusto fundamental de su esposo, y  una buena esposa está feliz si ve que su esposo está está siendo feliz». 

No está de acuerdo con la actitud de muchos creyentes que se refieren al fútbol como algo pecaminoso, «El fútbol es una actividad deportiva que, así como puede dividirnos, nos ha unido y es la oportunidad de divertirse y generar conversaciones, incluso con las esposas» y reitera su teoría inicial: «denle al fútbol el lugar que le compete, no lo infravalore pero tampoco lo sobrevalore», además le advierte a los que son hinchas fervientes como él: «un buen esposo no siente que haya algo que le pueda competir a la presencia de su esposa, que es lo más importante, entonces llega a acuerdos, cede lo que es necesario para que estén en paz los dos». Porque la mayor satisfacción es que, cuando se apague la luz al final del día, estén en paz.

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