Cómo piensa un buen administrador

Por: Caterine Avellaneda

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¡Llegó la mitad del año! Es el momento perfecto para revisar las metas financieras que te has trazado. Así podrás hacer los ajustes necesarios para que, al finalizar el año, tengas más satisfacción que frustración respecto a tus finanzas.
487-FINANZAS

¡Llegó la mitad del año! Es el momento perfecto para revisar las metas financieras que te has trazado. Así podrás hacer los ajustes necesarios para que, al finalizar el año, tengas más satisfacción que frustración respecto a tus finanzas.

Si, luego de revisar tu economía, notas que, a pesar de trazarte metas y soñar, sigues fallando en mantener buenos hábitos, quizá sea momento de mirar la fuente central de la prosperidad: tus pensamientos o, como dice la Biblia, tu corazón.

Los siguientes puntos muestran cómo piensa un buen administrador y algunas acciones prácticas que puedes llevar a cabo para tener finanzas sanas.

Un buen administrador: 

  • Sabe que Dios quiere que sea próspero. (Salmo 35:27)  
  • Sabe que el significado de la vida no está en cuántas cosas tiene, sino en qué tan real es su relación con Dios. (Lucas 12: 15). 
  • Disfruta bendecir a otros. 
  • Está contento con lo que tiene. (1 Timoteo 6:8)
  • Tiene buena salud y puede descansar en la noche. (Salmos 4:8) 
  • Disfruta la vida. (Eclesiastés 5: 18, 19)
  • Ama a Dios y sabe que cerca de él no le faltará nada. (Salmo 23) 
  • Sabe vivir en austeridad, sin lujos. (Filipenses 4: 12-13)
  • Sabe trabajar y disfruta hacerlo. 
  • Tiene el hábito del ahorro a largo plazo.
  • Su prioridad en la vida es que otros conozcan a Dios. 
  • Busca acumular tesoros en el cielo. (Mateo 6:19-21)
  • Su identidad y valor no está en lo que tiene en su cuenta bancaria. 
  • No se afana por acumular riquezas. (Lucas 12: 20-21)
  • No tiene deudas, valora su libertad financiera. (Romanos 13:8)
  • No se deja presionar por la comparación ni por los vendedores. 
  • Tiene metas financieras y trabaja en su visión para cumplirlas. 
  • No acumula riquezas de forma egoísta, quiere dejar herencia a sus hijos.
  • Valora más el legado que la herencia. Herencia es lo que se logra, legado es cómo se logra. 
  • Tiene claro que nada le pertenece, que solo es un administrador de los bienes materiales y está listo para rendir cuentas a Dios como dueño. (Mateo 25:21) 
  • Sabe que lo que Dios le ha dado es proporcional a sus capacidades de administrarlo, no se compara.
  • Dios es su único proveedor. (Hageo 2: 8-10)
  • No tiene envidia de quienes tienen más cosas o más dinero. 
  • Ha recibido de Dios la unción para hacer riquezas.
  • Valora la Biblia y se esfuerza por obedecerla. (Deuteronomio 11: 26)
  • Tiene el hábito de dar el diezmo  a Dios como corresponde.(Malaquías 3:10)
  • Puede prestar a otros. (Deuteronomio 28:12)
  • Busca la perfecta voluntad de Dios, por encima de planes personales. 

Para tener finanzas sanas: 

  • Crea el hábito de diezmar. 
  • Que el ahorro sea una prioridad en tus finanzas personales. No tiene que ser mucho, tiene que ser constante. 
  • Si tienes deudas: prioriza su pago y revisa si endeudarte se ha vuelto algo adictivo. 
  • Haz de los asuntos del cielo tu prioridad. 
  • Ora por visión para tu área financiera, lee tu Biblia y sé obediente a las instrucciones de Dios.

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