C.S.Lewis, célebre pensador del siglo XX, reconocido por escribir Las Crónicas de Narnia, tenía claro que progresar no siempre significa ir hacia adelante: «Si estás en el camino equivocado, progresar significa dar media vuelta y volver al camino correcto.
No hay nada progresista en negarse a admitir un error. Volver atrás es la forma más rápida de avanzar». El libro Proverbios para necios sigue un poco esta premisa, ya que, en lugar de buscar técnicas novedosas para mejorar la vida, regresa a los antiguos dichos de Salomón y trata de desentrañar la razón por la cual, en tiempos tan modernos, todavía nos cuesta vivir sabiamente. Algo que quizá lo explica es que odiamos ser confrontados, solo nos gusta que nos digan lo que queremos escuchar.
Aquí está lo mejor de la conversación que tuvimos con José “Pepe” Mendoza, autor del libro Proverbios para necios, sabiduría sencilla para tiempos complejos.
No nacemos siendo sabios, nacemos siendo obstinadamente necios. Entonces, la sabiduría se gana, se conquista, se lucha, se aprende, se sufre y es por eso que, a pesar de que existe esta tendencia a no querer escuchar a nadie, ¡necesitamos escuchar!
El problema es que la mayoría de las veces solo nos escuchamos a nosotros mismos, las redes sociales amplifican lo que deseamos escuchar y eso simplemente confirma nuestra necedad. Necesitamos escuchar otras voces, aprender a discutir y presentar nuestros puntos de vista.
La sabiduría produce una buena vida y la necedad produce una vida desagradable. Proverbios nos muestra las consecuencias que resultan de vivir en una u otra manera y nos pregunta, ¿quieres vivir como sabio o como necio?, en esa disyuntiva específica, existen múltiples temas que debemos examinar.
Proverbios es un libro muy importante con respecto al desarrollo del carácter, en ocasiones nos quedamos en la esfera religiosa y nos olvidamos del desarrollo del carácter: cómo debemos vivir y cómo debemos comportarnos con nosotros y con los demás. Proverbios habla de la vida diaria, la relación con los padres y contigo mismo; habla de la forma en que hablas, la diligencia en tu trabajo, la manera en la que enfrentas a la vida; cómo consigues amigos y cómo expresas amor; todo lo que dice es práctico.
La diferencia entre ser sabio y ser necio está en el efecto que produces en quienes están cerca de ti. Puedes estar conectado con miles de personas que no tienen ninguna relación contigo, dando likes que no afectan tu realidad, pero la verdadera sabiduría se evidencia tus relaciones más cercanas, en lo que produces en ellas. ¿Les produces alegría?
Algo fundamental en la vida es examinar si mi conducta trae satisfacción, tranquilidad y paz en los que me rodean. Los proverbios parecen decir: «De aquí no te escapas», y te llevan a analizar qué es lo que produces en los que están más cerca de ti. Ahí está el secreto.
Un problema radica en el significado que tenemos de la palabra «libertad», sin importar cuán autónomos seamos, todos tenemos una libertad limitada, mucho más ahora, que las redes sociales nos dicen solo lo que queremos escuchar, evitando así que crezcamos en sabiduría. La estructura de Proverbios, en cambio, muestra diferentes perspectivas de la vida y sus respectivos resultados, así nos muestra que no existe la libertad absoluta y que, al conocer mis limitaciones, soy más libre en realidad. Creo que necesitamos escuchar voces sabias, ver las oportunidades que nos da la vida y permitirnos confrontarnos respecto a la terquedad.
La necedad no es ignorancia sino terquedad, necedad es no estar dispuesto a hacer lo que tengo que hacer, hasta que me golpea la consecuencia. Decir, «déjame aprender de mis propios errores», y claro, hay errores de los que tendremos que aprender, pero cuando tenemos la sabiduría de Dios no tenemos que pasar por todo, tenemos la historia de nuestros antepasados, para no caer en sus mismos errores. Hay un proverbio que dice que la persona entra en la dimensión de la protección cuando llega a reconocer su error y evitar trayectos innecesarios al prestar atención a los entendidos.
Fue un desafío decir muchas cosas que no sonaban políticamente correctas. El evangelio de Cristo sigue demostrando el hecho de que el hombre está separado de Dios y necesita reencontrarse con él, esa era una de las cosas más difíciles, no evitar los lugares incómodos sino abordarlos con amor, con precisión, y con sensatez, porque cada quien es libre de asumirlos o no. Lo que yo no quiero es hacer que esa libertad caiga en un vacío sino que el consejo siempre pueda prevalecer.
La prudencia y la discreción, son las dos grandes aliadas de la sabiduría. La prudencia tiene la capacidad de actuar conforme a unos límites establecidos, y la discreción tiene que ver con que yo no debo hablar o decir todo lo que sale por mi boca. El sabio no dice todo lo que hay en su corazón, porque eso que dice tiene que ser congruente con la realidad que está enfrentando.
El necio sueña, se agiganta y te hace creer que es muy grande. Proverbios dice: «El hombre diligente en su trabajo, delante de los reyes estará», antes de crecerte sé diligente en lo que tienes delante de ti, ese es el desafío de concretar. La sabiduría tiene que ver con concretar, hay mucha gente sabia que es sencilla, que sabe vivir bien con lo que tiene; el necio, por otro lado, vive soñando con lo que no tiene y finalmente no logra nada ni en su propia vida, ni en los sueños, lo que genera frustración.
Es importante reconocer el rol de la mujer en la sociedad y en la cultura contemporánea y que aunque exista mucho abandono masculino y mucha «adultolescencia» (incapacidad de crecer y asumir los roles y las posiciones que nos corresponden); lo primero a resaltar es que ellas no están solas, Dios está a su lado. La sabiduría se busca, está presente en la Biblia, que es el consejo de Dios a nuestro alcance, y podemos aplicarla de forma práctica.
Todos debemos aprender a vivir con lo que tenemos y con lo que está a nuestro cargo, seguir cuidando de nuestros hijos, seguir velando por las personas que nos importan y nos quieren, comprender que Dios cuenta nuestros llantos y nuestros suspiros, reconocer que él le da fuerzas al que está cansado, y que Jesús dijo que podíamos llevar el yugo junto a él. Dios nos acompaña en los dilemas de nuestra vida y tenemos al Espíritu Santo que nos guía a toda verdad y está de nuestro lado. Reconozcamos que siempre la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta.







