En la jornada de Black Friday de 2025, Credibanco reportó que en Colombia se realizaron más de 15,8 millones de transacciones electrónicas, que sumaron 2,6 billones de pesos. Este artículo es una guía que te ayudará a comprar con responsabilidad y cuidar tus finanzas.
Hubo un tiempo en que lo más parecido al Black Friday en Colombia era Don Julio: un personaje con sombrero de copa alta, siempre elegante, sonriente y amistoso, que traía muy buenas ofertas para «ayudar» a comprar lo que necesitábamos, y lo que no también. Llegaba en la segunda quincena de junio y aunque su intención de hacernos gastar era clara, al menos no regresaba el resto del año.
Ahora, en cambio, tenemos muchos homónimos de Don Julio que nos visitan en distintas temporadas: el Hot Sale, el Travel Sale, el Black Friday y el Cyber Monday. Las notificaciones de ofertas llegan directo al celular y basta con hacer una búsqueda rápida para que recibamos una lluvia de anuncios. Ya les ha pasado a quienes no conocen los trucos del algoritmo, que terminan culpando al destino por ese tarjetazo que hicieron para «aprovechar» la oferta por tiempo limitado.
Hablamos con Walter Álvarez, profesional en gestión financiera, para darte consejos que te evitarán el «malestar financiero» que dejan las compras emocionales.
Compras inteligentes
«La oferta no es el problema; el problema es comprar algo que no necesitamos solo porque está barato. Cuando nuestro cerebro ve un anuncio de 50% de descuento, piensa que hay que comprarlo de inmediato porque después costará más», dice Walter Álvarez.
El experto en hábitos de consumo explica que un verdadero ahorro debe cumplir tres condiciones: uno, que el producto realmente se necesite; dos, que ya esté contemplado dentro del presupuesto; y tres, que el precio represente efectivamente una reducción frente a su valor habitual.
«Por ejemplo, si la nevera de la casa se dañó y llegó el momento de reemplazarla, encontrar una promoción real puede representar un alivio para el bolsillo. Pero si tenemos una nevera funcionando perfectamente y compramos otra simplemente porque apareció con un buen descuento, ahí se convierte en un gasto», apunta Álvarez.
No caigas en la presión
La frase «solo por hoy» se repite mucho porque busca que compremos rápido. Las ofertas tienen un plazo limitado para que opere la parte emocional y pensamientos de tipo: «me lo merezco», «Dios proveerá», «para eso trabajo», justifiquen el gasto que hacemos.
El problema aumenta cuando la compra se financia. Un producto con descuento puede costar el doble o el triple, si se paga a crédito durante varios meses. Por eso no basta con mirar el precio de la oferta, también hay que preguntarse cuánto pagaremos realmente. La tarjeta de crédito no es dinero adicional: es dinero prestado.
¿Qué hacer frente a las ofertas?
1- Haz una lista de lo que realmente necesitas comprar.
2- Revisa cuánto dinero hay disponible.
3- Compara precios.
4- Verifica que el descuento sea real.
5- Conoce cuánto terminarás pagando si utilizas crédito.
Para Walter, todo se trata de una palabra: disciplina. «Lo que no se mide no se controla», señala. En la práctica, esto significa saber cuánto dinero recibimos, cuánto gastamos, cuánto debemos y cuánto podemos destinar realmente a una compra.
Los gustos son posibles
Tampoco se trata de vivir diciéndole “no” a todo, porque la buena salud financiera no significa renunciar para siempre a un viaje, una cena con la familia, o a unos zapatos. Quien organiza sus finanzas, cumple sus obligaciones y destina una cantidad específica para sus gustos, puede comprar lo que desea, sin que sea una mala decisión. «La diferencia está en la compra planeada y no impulsiva», explica Álvarez.
El experto en finanzas dice que su mayor consejo es la regla de las tres preguntas. Un método sencillo para cuando aparezca la tentación de una compra impulsiva que pinta irresistible. Pregúntese tres veces: ¿Lo necesito? Si la respuesta es sí, vuelva a preguntar: ¿Realmente lo necesito? Y una tercera vez: ¿Lo necesito ahora? «La idea no es buscar tres respuestas diferentes, sino darle unos segundos a la parte racional del cerebro para no comprar por emoción», explica Walter, porque adquirir algo que no estaba planificado y que no cumple ningún objetivo, deja de ser un ahorro y se convierte, simplemente, en un gasto.
«El truco de las ofertas es hacerte creer que comprar más barato es ahorrar dinero, cuando el verdadero ahorro es dejar de gastar en cosas que no necesitas»,Walter Álvarez, experto en hábitos de consumo.
¿Eres un comprador compulsivo?
- ¿Reviso constantemente tiendas, plataformas y promociones, incluso cuando no voy a comprar nada?
- ¿Siento arrepentimiento después de comprar? Por ejemplo: los tenis que parecían indispensables y ahora están junto a otros cinco pares en el clóset.
- ¿Cuánta ropa tengo que no utilizo desde hace meses?
- ¿Cuántos objetos compré porque estaban baratos y no porque los necesitaba?
- ¿Tengo las tarjetas de crédito permanentemente al límite?







