Generalmente, al inicio del segundo semestre, muchas personas ya han abandonado los propósitos que se plantearon al comenzar el año. Las estadísticas muestran que más de dos terceras partes de las metas propuestas no se alcanzan porque las personas suelen enfocarse más en la emoción que en un método eficaz para lograr lo que se proponen, olvidando que, en realidad el 1 de enero no es distinto del 1 de septiembre si lo que quieres es comenzar a alimentarte mejor, hacer ejercicio o aprender un nuevo idioma.
El riesgo de apoyarse en el «Yo sí puedo»
La costumbre social nos ha inculcado que la transformación eficaz del entorno se basa en cuán motivados nos encontremos pero la realidad es que, tal como lo indican diferentes conceptos psicológicos, confiar en la motivación personal es un panorama muy incierto y además puede convertirse en un gran limitante. Lo que la ciencia ha encontrado efectivo en realidad es entender el método para hacer que los objetivos se conviertan en realidades.
Traza un paso a paso
Una forma efectiva de lograrlo es plantear acciones concretas que te lleven a lograr los objetivos, así:
- Define: es crear un cuadro de lo que quieres lograr.
- Mide: es trazar un camino que muestra el cómo lo vas a lograr.
- Sé realista: es hacer una lista de las dificultades que implica lo que escribiste antes, así no te desanimarás ante la primera dificultad o esfuerzo.
- Fija un plazo: para el cerebro es importante tener tiempos, eso le da energía para iniciar y sostener tareas.
La revolución de la semilla de mostaza
Toda nueva costumbre que se quiera implantar debe practicarse inicialmente un par de minutos. Un buen ejemplo, si tu meta es practicar actividad física regularmente: la idea es iniciar con rutinas básicas de ejercicio e ir incrementando la dificultad según la necesidad.
Monitoreo de rutinas
Aquello que no se mide no puede mejorarse, por eso monitorear las rutinas es una herramienta inmejorable. Puedes llevar a cabo el monitoreo de rutinas por medio de aplicación digital o por escrito, registrando día a día el cumplimiento de acciones, lo que servirá para familiarizarte con el hábito.
El escenario del triunfo
Tu hábitat es el espacio que construye tu conducta. Si deseas comer mejor, deja en un lugar visible alimentos saludables. Si pretendes no consultar tanto las redes sociales, deja el celular en otro lugar. La Biblia es clara en cuanto a que no debemos quedarnos contemplando la tentación, sino eliminarla.
Toma decisiones radicales. Que, sin importar si ya pasó mitad de año, este momento sea el inicio del cumplimiento de los compromisos establecidos. Al conseguir que las metas se materialicen, cada triunfo pasará de ser un sueño para transformarse en el fruto inexorable de lo que, en esencia, está en ti.







