Las películas siempre han retratado a mujeres soñando con su boda desde la infancia, mientras los hombres llegan al altar casi por accidente. Sin embargo, investigaciones científicas e historias reales demuestran algo más interesante.
En la publicación Cinderella Dreams: The Allure of the Lavish Wedding (Sueños de Cenicienta: El encanto de una boda fastuosa), Cele Otnes y Elizabeth Pleck analizaron distintas bodas en Estados Unidos y concluyeron que lo que hace que las mujeres se involucren más en los aspectos emocionales y simbólicos de la boda es que, desde la infancia, reciben mensajes relacionados con el romance, la ceremonia y el matrimonio como uno de los momentos más importantes de la vida.
Lo mismo sostiene el hallazgo de la socióloga Chrys Ingraham en White Weddings (Bodas blancas), que explica cómo la cultura popular, el cine y la industria de las nupcias construyen el imaginario de la «boda perfecta», lo que hace que este evento tenga una mayor carga emocional para la mujer.
Por otro lado, investigaciones revelan que el interés masculino por el matrimonio ha sido subestimado. El psicólogo Scott Stanley, uno de los mayores expertos en compromiso de pareja de la Universidad de Denver, ha encontrado que los hombres expresan su valor por el compromiso de maneras distintas. No se concentran tanto en la boda, sino en lo que viene después: el hogar que construirán, los proyectos compartidos, la estabilidad económica y la formación de una familia. En otras palabras, mientras ella piensa en ese momento, él piensa en la vida que sigue después.
Dependiendo de cómo se vea, ambas perspectivas sobre el gran día de la boda tienen la capacidad de generar conflicto o agregar balance porque, tal como han comprobado investigaciones recopiladas en el estudio The Seven Principles for Making Marriage Work (Los siete principios para que el matrimonio funcione), por el psicólogo John Gottman, los mejores predictores de una relación duradera no tienen nada que ver con el vestido, las flores o el tamaño de la recepción, sino con la comunicación efectiva, la construcción de confianza, el apoyo mutuo, la capacidad para resolver conflictos y la admiración recíproca.
Además de la ciencia, están las historias cotidianas. Hablamos con Valeria y Santiago, una pareja de creadores de contenido conocidos en redes como 70 veces 7, quienes documentaron todos los preparativos de su boda. Aquí te contamos la perspectiva de ambos sobre lo que significó unirse en matrimonio.
¿Cómo supieron que era momento de casarse?
Santiago
El miedo. Para nosotros fue importante entender que el miedo era una de las cosas que más nos estaba frenando para tomar la decisión, y reconocer que lo estábamos sintiendo fue el primer paso para tomar la decisión.
Valeria
Sí, teníamos mucho miedo, pero, cuando dimos el paso, empezamos a experimentar muchos milagros.
¿Qué temían y cómo lo enfrentaron?
Valeria
Tenía miedo de no llegar a ser la esposa que Santiago necesitaba. Pero decidí depender de Dios y confié en que, con él, lo lograría.
Santiago
Temía el peso de la nueva responsabilidad de ser cabeza y líder de mi hogar. Pero comprendí cuál es mi verdadera identidad en él y que, teniendo paciencia y misericordia el uno con el otro, este es un proceso de perfeccionamiento que Dios hace.
¿Discutieron por algún detalle de la boda?
Valeria
Las invitaciones. Los preparativos van a incluir discusiones porque hay cosas que a uno le gustan y al otro no, pero la idea es llegar a un acuerdo y ser un equipo.
Santiago
Es un conflicto no saber a quién sí invitar y a quién no. Pero se puede arreglar cuando te das cuenta de que lo más importante es ser obedientes a Dios, disfrutar el momento y estar unidos. Ninguna discusión debería destruir algo tan importante como el día del matrimonio.
¿Cuál fue el detalle más soñado de la boda?
Valeria
En lugar del pastel, le dimos obleas a nuestros invitados. Queríamos servirle a las personas con este detalle, fue un momento muy lindo y personal.
Santiago
Eso era lo principal, demostrar el amor que tenemos el uno por el otro mediante un acto de servicio para nuestras familias.
¿Qué cambió luego de decir «sí, acepto»?
Valeria
El rol. La responsabilidad y el deseo de ser una mujer sabia que edifica su hogar.
Santiago
El rol. La decisión de llevar la carga, que va a ser ligera y liviana si la llevo con Jesús.
El momento inolvidable de ese día.
Valeria
Cuando fuimos a la cabaña solamente los dos para pasar la noche de bodas.
Santiago
Sí, fue bonito. Después de tener tanto frío, tuvimos que caminar hasta allá y ver cómo estaba todo tan preparado, ver a mi esposa y vernos ya realmente casados.
Consejo para quienes se quieren casar.
Santiago
Aprovechen su soltería. No me refiero a una soltería desordenada, llena de inmoralidad sexual y de inmadureces. Me refiero a una soltería en la que fijen su atención en las cosas de arriba. Que estén enfocados en Jesús, que tengan el deseo de agradarle, porque después, en el matrimonio, se va a demostrar cuánta preparación y cuánto han aprendido de él estando solteros. Cuando estén casados, su atención tendrá que repartirse entre su esposa y Jesús. No habrá el mismo tiempo para aprender de Dios.
Valeria
Busquen siempre tener su identidad puesta en Cristo; ustedes son hijas de Dios. Muchas veces, como mujeres, pensamos equivocadamente que, cuando estemos casadas, vamos a encontrar nuestro valor en nuestro esposo, y eso nunca va a pasar. Jesús siempre va a ser nuestra identidad. Nunca deben olvidar eso.
¿Qué estaban pensando el día de la boda?
Santiago
Dos cosas: la número uno fue «Lo logramos» y, ya al finalizar todo, cuando miré a mi esposa en esa noche tan linda, pensé: «Gracias, Dios».
Valeria
Cuando yo iba caminando hacia el altar, pensaba: «Wow, pudimos lograr ese sueño que tanto anhelamos».
¿Qué quieren que las personas vean en su matrimonio?
Valeria
Que todos vean a Jesús en nosotros.
Santiago
Un reflejo de que Cristo está vivo y que viene pronto. Maranatha.







