Vocación y servicio: un eco del amor de Dios

Por: Andrés Vargas

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Descubre cómo la vocación y el servicio reflejan el amor de Dios a través de inspiradoras historias de entrega, fe y propósito. Conoce el llamado de usar tus dones para transformar vidas.
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Hace unos días, tuve el privilegio de conversar con un piloto de aviación militar. Un hombre de profundos valores y con un deseo inquebrantable de servir a su país.

Sus historias, que involucran peligro, suspenso y la abrumadora carga emocional de enfrentar la muerte —ya fuera propia o la de su tripulación—, resultaron profundamente impactantes. Casi inconcebibles en su crudeza.

Al finalizar nuestra charla, varias preguntas quedaron resonando en mi mente: ¿Por qué hace lo que hace? ¿Qué lo impulsa a arriesgar su vida y la de sus compañeros para rescatar a una persona? ¿Estaría yo dispuesto a hacer lo mismo?

Nunca le pregunté directamente la razón de su proceder. Sin embargo, al meditar en sus palabras, me atrevo a pensar que lo que lo mueve es una profunda vocación. Un llamado genuino a servir.

¿Qué es la vocación?

La vocación es esa inclinación profunda y auténtica hacia una actividad, una profesión o un estado de vida. A menudo viene acompañada de un sentimiento de profunda satisfacción y propósito.

Es una especie de ‘llamado interno’ que nos impulsa a dedicarnos a aquello que nos apasiona. También a lo que sentimos que tenemos un talento innato.

Es cierto que no todos tenemos la oportunidad de subirnos a un avión y, de manera heroica, rescatar la vida de alguien. Sin embargo, eso no significa que carecemos de vocación.

La esencia de la vocación es servir

Si hay algo que debe motivarnos en la vida, es precisamente eso: poner nuestros talentos al servicio de los demás para que ellos puedan beneficiarse. Así, alcanzamos un propósito más elevado.

La Palabra de Dios nos lo recuerda en 1 Pedro 4:10: Cada uno de ustedes recibió un don espiritual que debe ser utilizado para servir a los demás. Así serán buenos administradores del generoso amor que Dios les ha dado en tantas formas. (PDT).

Este versículo nos impulsa a reflexionar: ¿Qué es eso que Dios ha puesto en cada uno de nosotros —esa habilidad, esa pasión, ese don— que puede ser usado para ayudar a alguien más?

Pequeños actos, gran propósito

No necesitamos buscar grandes escenarios ni gestos heroicos para servir. Un acto de bondad en tu barrio o comunidad, una palabra de aliento a un amigo, el uso de tus habilidades para beneficio de la iglesia; todos estos son actos de servicio que reflejan el amor de Dios.

Reconocer y utilizar nuestros dones para edificar a otros no solo es un acto de obediencia. También es una fuente inagotable de propósito y satisfacción.

Es en el acto de dar donde verdaderamente encontramos nuestro mayor gozo. Allí la presencia de Dios se hace más evidente en nuestras vidas.

Conéctate con más historias inspiradoras

Conéctate con los inspiradores artículos que hemos preparado para esta edición. Especialmente, te animamos a conocer la historia de Joy Symes de Corson, quien sabe lo que significa entregarlo todo por la causa del Evangelio.

Conoce su trayectoria, viajes, vida familiar y la manera en la que, a través de los años, ha construido un legado de amor a Dios y servicio a los demás. No te pierdas estos testimonios vivos de lo que significa vivir una vocación de entrega.

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