Si planear el año fuera como preparar una pizza, donde la vida es la masa, cada porción es un aspecto y cada ingrediente una meta o propósito, similar al planteamiento de Paul Meyer en su herramienta de autoevaluación «La rueda de la vida», las rebanadas que corresponden al área de la salud física y las finanzas tendrían numerosos ingredientes, por ejemplo: bajar de peso, hacer ejercicio, ahorrar o invertir serían el equivalente al queso, los champiñones o el pepperoni.
Sin embargo, hay un área de la vida que solemos olvidar; no colocamos ingredientes allí. Es la porción que queda vacía todo el año, haciendo que al final la pizza parezca incompleta, y surjan pensamientos de frustración como: «Sí, logré lo que me propuse, pero no me siento satisfecho». Me refiero al área de la diversión. La porción más descuidada de la pizza en la era de la productividad.
Está bien tener metas grandes, porque los retos demuestran que existe ilusión, fe y deseos de vivir; pero esto se vuelve problemático cuando confundimos nuestra identidad y nuestro valor con el cumplimiento de esos objetivos, cuando toda la vida gira en torno a ellos, o cuando despreciamos los momentos de esparcimiento, al punto de eliminarlos de nuestra agenda.
Mezclar los ingredientes
Alicia Galfasó, especialista en psicotraumatología con gran experiencia en primeros auxilios psicológicos, piensa que, aunque suene contradictorio, la diversión no es un simple juego: es algo a lo que necesitamos prestarle atención, asignar metas y agendar un tiempo. Porque, al hacer parte del círculo de la vida, no debería terminar junto con la infancia, sino reinventarse para que tengamos una vida integral, saludable y alegre.
Alicia está convencida de que todas las personas deberían tener un hobby, especialmente en la actualidad, porque «hemos homologado el éxito con la hiperactividad», y muchas personas, en especial en las grandes ciudades, andan corriendo tras metas populares o instagrameables. «Incluso hay pasatiempos que hacen parte de una moda que se impone socialmente, por eso, no todos tienen claro qué es lo que les gusta hacer», cuenta ella, además recomienda encontrar una afición que permita desarrollar un gusto personal y desconectarse de los afanes del día a día.
Hornear toda una vida
¿Qué pasa en el cerebro cuando nos detenemos y reducimos el estrés que pueden producir las obligaciones cotidianas? «Siempre uso el ejemplo al revés: ¿Qué pasa si no nos detenemos? ¿Si todo el tiempo estamos haciendo cosas?», plantea Alicia. Luego compara la mente humana que no sabe parar con un auto que siempre está en marcha y con el acelerador encendido. «Pueden pasar dos cosas: o que se quede sin combustible y se apague, o que se queme el motor».
Muchas veces así es como llegan los pacientes a consulta con Alicia: desgastados por el estrés que, cuando perdura en el sistema nervioso, lastima al cuerpo en menor o mayor medida.
Un pasatiempo es algo que:
- Disfrutas, incluso si tu familia y amigos no te acompañan.
- No necesariamente está de moda en las redes sociales.
- Tiene un espacio en tu calendario y tu agenda.
- Te permite desconectar realmente del estrés.
- Reta tu creatividad e imaginación; a diferencia de las películas, redes sociales o videojuegos, que son solo un entretenimiento pasivo.
Pausar para que los sabores se integren
Aunque parece sencillo seleccionar un pasatiempo, para quienes han caído en la inercia de nunca detenerse, aprender a divertirse de verdad puede ser toda una odisea. «Porque los seres humanos muchas veces nos creemos imprescindibles y omnipotentes; un pasatiempo nos demuestra que si paramos, el mundo no se va a detener, que todo sigue, pero estaremos muchísimo mejor», cuenta Alicia, que ha visto lo complicado que puede ser para sus pacientes encontrar algo que les guste y vencer todas las excusas del tipo «no tengo tiempo», «no es importante», «no lo necesito», y al fin, dedicarse a desarrollar algún proyecto de pintura, escritura, tejido, carpintería o jardinería, desplazando por un momento la atención de los lugares de hiperproductividad, que se han convertido en su zona de confort emocional y mental.
Es importante aclarar que un pasatiempo no es lo mismo que las pausas activas, una afición requiere un tiempo más amplio de desconexión. «Yo recomiendo que dos veces a la semana puedan parar durante dos horas», dice Alicia Galfasó, quien les pide a sus pacientes que dediquen al menos 20 minutos iniciales a su hobby y, al final, «ellos me dicen que el tiempo se les pasa rapidísimo, lo cual indica que realmente se logran desconectar de los afanes».
Recuerda que pasar más de 90 minutos realizando la misma actividad, en la misma postura, afecta la circulación sanguínea, crea tensión muscular, espasmos y fatiga física, lo cual deteriora los resultados de su trabajo. Está comprobado que las pausas activas de 10 a 15 minutos para cambiar de actividad, caminar o estirar, disminuyen el estrés, aumentan la concentración, reinician la creatividad y crean bienestar.
Cuando agregas un hobby a tu vida:
- Disminuye la ansiedad y la preocupación.
- Aprendes a detenerte y a reconocer que el mundo no depende de ti.
- Aumenta la alegría y el asombro, al ver lo que eres capaz de crear.
- Te anima a compartir con otros de manera espontánea, no como una obligación.
Menú de hobbies
La ciencia ha comprobado que practicar estos hobbies, además de alejarte del desgastante scroll infinito, fortalece tu cerebro, mejora tu creatividad y aumenta tu autoestima.
Jardinería – No necesitas tener un gran terreno, puedes empezar en pequeñas macetas. Cultivar tus propios condimentos como el perejil, el tomillo y la menta, es un gran comienzo.
Pintura – De nuevo, no se trata de que seas un gran artista, sino de que sueltes la mano y aprendas a expresar tus ideas por medio del dibujo.
Mecánica – ¿Cuánto te ahorrarías al año si aprendieras lo que sabe el mecánico? Por mucho tiempo fue un legado generacional cuidar el automóvil de la familia, ¿por qué no intentarlo nuevamente?
Carpintería – Tus manos pueden hacer mucho más que teclear. Puedes fabricar uno de los muebles de tu casa, crear un regalo especial para tus amigos, y, sobre todo, aprender algo nuevo para compartirlo con tus hijos.
Costura – Siempre se necesitará saber colocar un botón y arreglar un dobladillo, pero, ¿qué tal si creas algo que no esté disponible en ninguna vitrina?
Caligrafía – Por mucho tiempo fue un privilegio saber escribir con tinta y pluma. Ahora estos conocimientos están al alcance de todos. Sin duda, jamás será lo mismo recibir una carta escrita a mano que un email.
Cocina y pastelería – Aunque no lo creas, hay un factor muy relajante en la gastronomía. Cuando te animes a entrar en la cocina, experimentarás una satisfacción que va más allá del paladar.
Paciencia más que perfección
Como todo en nuestro mundo está digitalizado, los hobbies no se quedan por fuera: ya existen diversas aplicaciones en las que puedes registrar y mostrar tus avances específicos. Pero antes de entrar en eso, detente y pregúntate por qué estás practicando ese pasatiempo, y no permitas que el afán de la perfección y la competitividad arruinen sus verdaderos beneficios para ti.
Si luego de leer este artículo entendiste por qué la pizza de tu vida se sentía incompleta, te animamos a agregar algunos ingredientes: algo sencillo, diferente a lo que has probado antes, sin presión ni estrés, y así disfrutar de todos los beneficios que trae cultivar un sano hobby.







