El auge del pádel

Por: Fernando García

fergarcia.29

Conoce cómo el pádel pasó de ser un deporte desconocido a convertirse en un fenómeno en Colombia, impulsado por su accesibilidad, su comunidad y una industria en pleno crecimiento.
padelista masculino

El pádel está en todas partes. El sonido de sus palas (raquetas de madera) es como un latido que se escucha por doquier. Es un pulso que resuena en el corazón de las ciudades y vibra entre las paredes de vidrio de una cancha. Ha desplazado, de a poco, el murmullo del tráfico por la tarde y ha llenado los vacíos de los campos sintéticos de fútbol y otros espacios de la ciudad.

Más que una moda, es un fenómeno que se ha deslizado por las grietas de la vida cotidiana, apoderándose de las mañanas de los ejecutivos, las tardes de los estudiantes y los fines de semana de las familias.

Esta revolución silenciosa, que tiene el característico sonido de las palas contra la bola, comenzó en el México de los años sesenta, específicamente en 1969, en Acapulco, según datos históricos de la Federación Internacional de Pádel (FIP). Allí, el empresario mexicano Enrique Corcuera, apasionado por el tenis, quiso construir su propia cancha en casa, pero encontró un problema: el terreno era demasiado pequeño.

Para solucionarlo, adaptó un espacio de 20 metros de largo por 10 de ancho, al que añadió un elemento inesperado: paredes a los lados, que pasaron a ser parte del juego. Su idea original era práctica: evitar que la vegetación invadiera la cancha y, de paso, que las pelotas no se colaran en la finca del vecino.

Lo que Corcuera no imaginó fue que esa solución improvisada crearía todo un nuevo deporte. La pelota rebotaba contra las paredes, permitiendo que el punto no se perdiera. El juego se volvió más dinámico, divertido y fluido.

El viaje de las palas

El camino desde México hasta las canchas del mundo fue un viaje entre amigos. El príncipe Alfonso de Hohenlohe, un aristócrata español y gran amigo de Corcuera, quedó fascinado con el invento durante una visita a Acapulco. En 1974 llevó la idea a España y construyó las primeras canchas en su exclusivo club en Marbella.

El deporte rápidamente se popularizó entre la élite. Unos años después, Julio Menditegui, un tenista argentino, lo conoció en Marbella y lo llevó a su país. Así se forjaron las dos grandes potencias del pádel, dejando atrás su lugar de origen.

En Colombia, la historia es igual de inesperada. No fueron los grandes clubes, sino una caja de compensación la que construyó la primera cancha en 2008. Era de asfalto, lejos de la modernidad de las pistas de hoy. Pero esa cancha solitaria fue la antesala de lo que vendría.

El verdadero auge comenzó hace apenas tres o cuatro años. Ricardo Nieto, socio y gerente de Distrito Padel en Bogotá, lo vivió de cerca: «Hace unos tres o cuatro años el pádel llegó por Medellín. Lo trajo un español que hizo un club de pádel con dos canchas», cuenta.

Poco después, en Bogotá, un club de fútbol 5 experimentó con dos canchas, y la acogida fue gigantesca, dando paso a una explosión de nuevos proyectos. Nieto asegura que, solo el año pasado, en Bogotá abrieron más de siete clubes. En la actualidad hay más de diez, sin contar las canchas en clubes sociales y cajas de compensación.

Juan Camilo Villegas, también socio de Distrito Padel, es testigo de este fenómeno: «Es impresionante lo que ha crecido el pádel en Colombia. Hay más de mil pistas», afirma.

El pádel es una alternativa que le permite seguir compitiendo sin el desgaste físico del fútbol. «A mi edad (47), el fútbol me desgasta mucho, pero con el pádel puedo jugar un torneo de tres horas seguidas y, al otro día, levantarme e ir a trabajar o incluso entrenar», asegura.

El secreto de su éxito

El pádel se ha popularizado por su accesibilidad. Para quien va por primera vez, las necesidades son mínimas. Juan Camilo Villegas lo resume de forma sencilla: «Lo único que necesitas es pantaloneta y camiseta».

Los clubes suelen alquilar las palas y las bolas, por lo que el gasto inicial es casi nulo. La magia ocurre una vez que se entra a la cancha. A diferencia del tenis, donde la raqueta es una extensión lejana del brazo y la técnica una barrera para los principiantes, la «pala» de pádel se siente como una prolongación de la mano.

Las canchas, más pequeñas y con paredes, hacen que sea casi imposible no devolver la bola. «La curva de aprendizaje es exponencial frente al tenis. No necesitas tantos años; en un juego ya te puedes divertir y conectar», explica Juan Camilo.

El éxito del pádel

  • Una curva de aprendizaje rápida: La facilidad con la que se puede conectar con el juego y empezar a divertirse es lo que engancha a los principiantes.
  • El despertar del espíritu competitivo: Una vez que dominas los golpes básicos, la naturaleza del juego en parejas despierta un deseo de mejorar y competir en ligas y torneos.
  • El componente social: El pádel es un deporte de equipo que se presta para hacer amigos, conocer gente nueva y crear una comunidad alrededor de un mismo interés.

Lo que hay detrás

El pádel no es solo diversión; es un negocio redondo. Su auge ha creado una industria multimillonaria que incluye la construcción de canchas (cuyas instalaciones pueden costar más de 125 millones de pesos), la venta de palas y equipamiento, y un lucrativo mercado de servicios que abarca entrenadores y academias, entre otros.

Las marcas globales han puesto su mirada en este fenómeno. Adidas, Bullpadel y Red Bull son solo algunos de los gigantes que patrocinan jugadores y torneos.

La tecnología también ha jugado un papel clave. Aplicaciones como easycancha han digitalizado el proceso de reserva y revelado el impresionante potencial económico del pádel, que en Colombia generó más de 54 mil millones de pesos en reservas en 2024.

Los clubes, por su parte, han desarrollado herramientas propias para organizar a su comunidad. En Distrito Padel, por ejemplo, crearon PFP (Padel For Players), una aplicación que, a través de los resultados de los partidos, asigna un ranking a cada jugador y les permite competir en ligas y torneos con personas de su mismo nivel.

Cambiando las reglas

En un país donde el fútbol es casi una religión, el pádel ha logrado conquistar su propio espacio. Ya no es un deporte exclusivo de las grandes ciudades. «Cúcuta, por ejemplo, es una potencia, tiene un nivel muy alto», destaca el padelista Juan Camilo Villegas.

Sin embargo, para que Colombia pueda competir con la élite mundial, el camino es largo. El deporte aún lucha por una federación que lo independice del tenis y del squash, lo que permitiría que los jugadores cafeteros representen al país en torneos internacionales.

Ricardo Nieto señala que este reconocimiento por parte del Ministerio del Deporte es un paso crucial, aunque se trate de un proceso de largo aliento. «El pádel, al ser reconocido como un deporte —es decir, al ser parte de la Ley del Deporte—, puede empezar a recibir recursos públicos. Ya podemos tener una federación y, cuando sea un deporte olímpico, haremos parte de ese ciclo olímpico».

Pero la pasión de los jugadores, como la de Juan Camilo Villegas, es el verdadero motor. El pádel se ha convertido en una alternativa de vida saludable y competitiva. Es una comunidad que se construye en torno a la cancha, donde se forjan amistades y se crean lazos.

«Es un deporte que te permite competir, socializar y mantenerte activo a cualquier edad», concluye. El pádel es, en esencia, la historia de un deporte que ha encontrado en Colombia el lugar perfecto para florecer, uniendo a la gente a través del vidrio y la pala.

La élite global de las palas

El circuito mundial Premier Padel está liderado por jugadores de España y Argentina. El Top 5 lo componen duplas como el español Arturo Coello y el argentino Agustín Tapia (pareja n.º 1).

En la rama femenina, la española Gemma Triay y la argentina Delfina Brea son referentes. Estos jugadores compiten en torneos de máxima categoría, llamados Majors, que se realizan en París, Roma y Acapulco.

Visibilidad mediática

La difusión ha explotado gracias a las grandes inversiones en derechos de transmisión. A nivel internacional, el circuito Premier Padel se emite por gigantes como ESPN y Disney+. Esta cobertura ha incrementado exponencialmente la audiencia.

En el ámbito local, canales como Win Sports han comenzado a transmitir finales de torneos nacionales, elevando la visibilidad del deporte y validando su auge.

Los circuitos

El pádel profesional se rige por el circuito unificado Premier Padel (con categorías Major, P1 y P2). En Colombia, ante la falta de una federación, la competencia se organiza a través de circuitos privados de gran acogida, como el CFF Padel Tour y el Red Bull Padel Dash Colombia.

Estos torneos itinerantes se realizan en múltiples ciudades y son cruciales para el desarrollo y la masificación del pádel a nivel nacional.

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