Mientras el mundo se prepara para celebrar la Navidad de 2025, Kike Pavón hace balance de una carrera que ya suma 15 años de canciones y mensajes de fe. Este año ha sido especial para él: formó parte del tour Legado junto a Marcos Witt y prestó su voz a cuatro de los personajes de la película animada Jesús Luz del Mundo. En España es Mateo y, en Latinoamérica, el ladrón malo, Barrabás y un soldado romano, llevando así el mensaje de Jesús a nuevas generaciones a través del cine.
Entre villancicos, luces y celebraciones, Navidad es la oportunidad perfecta para volver al centro de su fe y al propósito que lo inspira. Lee aquí lo mejor de la conversación que tuvimos con él.
Recuerdos navideños llenos de familia y dulces
¡Mi recuerdo navideño favorito son los dulces! En España, con la preparación de turrones, a los niños se nos permitía comer más; es algo que recuerdo con mucha alegría. También me encantaba ir a cenar a casa de la abuela. Desde donde estuviéramos, todos siempre volvíamos a su mesa. Creo que es una buena manera de regresar al lugar de donde venimos y reconectarnos con nuestros orígenes. Estos días siempre son una muy buena oportunidad para eso.
La entrega completa a Jesús
Jesús nos pide que nos entreguemos por completo, no por partes ni guardando áreas para nosotros; con él es todo o nada. Él no pide que seamos perfectos, ni que no dudemos o no fallemos, pero sí que lo amemos completamente, con los altibajos de la vida. Si yo guardo cosas de mi vida, entonces no lo he conocido realmente, porque conocerlo es amarlo y no tener prevenciones con él.
Abrir la puerta del corazón
En Apocalipsis 3:20, Jesús no está hablando con extraños; es a la iglesia a la que le dice: «Oye, estoy afuera, estoy tocando la puerta». Lo bonito es que, incluso cuando lo hemos excluido en áreas de nuestra vida, si le abrimos la puerta, él entra; no se queda afuera ni guarda rencor. Tanto creyentes como no creyentes necesitamos abrir las puertas de nuestra vida a Dios.
Escuchar a Dios en cada temporada
Examinemos continuamente qué debemos entregar a Dios, no nos conformemos con momentos del pasado. Se trata de estar pendientes de lo que está hablando Dios; él tiene cosas buenas para cada persona y todo lo que nos dice es por amor. Pero no podemos saber qué quiere si lo dejamos afuera. Necesitamos afinar el oído para conocer sus planes, no solo para nosotros, sino también para quien está lejos. Al final, la fe no es solo algo individual, sino colectivo. Se trata de que yo crea en Dios, pero también de ayudar a que otros se encuentren con él.
La importancia de un círculo de fe
Para examinar el corazón es efectivo tener un buen círculo de amigos que amen a Dios, que te puedan hablar de forma honesta y con los que tú te puedas abrir. Hay muchas cosas que no vemos, pero si estamos bien rodeados, sabremos qué áreas estamos descuidando. Tener un amigo en la fe es algo sanador, y para serlo no se requiere de preparación teológica, solo de conocer a Dios y no tener miedo de abrazar al otro tal como es. Por eso la Biblia dice que confesando las faltas unos a otros y orando unos por otros, conseguiremos el perdón y seremos limpios por la gracia (Santiago 5:16). Es importante ser parte de la iglesia local, un lugar para hacer comunidad y caminar juntos en la fe.
Un encuentro que transformó su fe
Yo nunca me fui de la comunidad, pero hubo momentos en los que no estuve. Acostumbrado a una vida de iglesia, por mi familia y por tocar en el grupo de alabanza, se había vuelto mi manera de vivir. Cuando tuve un encuentro con Dios, me di cuenta de que conocía de él, pero no lo conocía a él; no había entendido la razón por la cual mis padres dejaron sus trabajos y sus vidas para dedicarse a servir aquí, en España. Este encuentro le dio profundidad a mis acciones. Por eso me gusta hablar de esto, porque no todas las personas que están en la iglesia están cerca; hay muchas que necesitan que Dios las busque.
Una relación que se cultiva diariamente
Sé que Dios es bueno, por eso decido buscarlo todos los días, sin importar cómo me sienta. Intento ser ordenado y no solo emocionarme. Mi relación con Dios tiene momentos especiales, pero necesito cultivarla todos los días, porque si no es así, me seco y no tengo nada para darle a los demás. Mi vida depende constantemente del Señor.
La despedida que desea para sí mismo
Estuve ahí cuando fallecieron mis abuelos, y me gustaría pasar mis últimos momentos así. Sabíamos que se iban a ir y pudimos orar con ellos, acompañándolos, agarrándole la mano a la abuela. Era un momento triste y, a la vez, alegre, porque iban a la presencia de Dios. Me encantaría terminar mis días con la gente que amo y dándole gracias a Dios. Entiendo que, cuando uno se va, los demás se quedan tristes, pero espero que sea un momento en el que podamos despedirnos y agradecer por lo vivido, y terminar orando con ellos. Cruzar ese camino de la mano de mi familia.
La experiencia de doblar a personajes en Jesús, Luz del Mundo
Lo que más me gustó del proceso de doblaje de la película Jesús, Luz del Mundo es el trabajo que implica hacer un doblaje: meterse en la historia e interpretar con la voz cómo se sentían las personas que interactuaban con Jesús.
En la versión latina fui de los malos: me tocó ser el ladrón de la cruz y uno de los soldados; y en la versión española me tocó ser Mateo, mucho más amable. Pero ver o ponernos en la situación de cómo interactuaban esas personas con Jesús me parece una de las cosas más interesantes, porque a veces lo volvemos todo muy místico en nuestra manera de leer las Escrituras. Creo que tener que ponerle voz nos ayuda a entender un poco más los contextos y las formas en las que se hablaba en esos momentos.







