La Inteligencia Artificial en la cultura popular
Si eres fanático de la ciencia ficción, seguramente has visto películas o series que exploran escenarios con los posibles riesgos y beneficios del uso de la tecnología y la Inteligencia Artificial (IA).
Tal vez recuerdas Terminator, donde las máquinas se rebelan contra la humanidad, o Matrix, que nos muestra una realidad simulada por ellas. También podrías pensar en Perdidos en el espacio, una serie que refleja cómo los avances tecnológicos pueden hacer que la humanidad pierda sus principios y valores. O en esas películas donde la IA aparece como una compañera perfecta de la cual alguien se enamora.
Estos ejemplos del cine y la televisión han generado reflexiones sobre el papel que la tecnología ocupa en nuestras vidas y la relación entre humanos y máquinas. De acuerdo con estas ideas, pareciera que son más los daños que los beneficios. Sin embargo, ¿es realmente tan perjudicial la Inteligencia Artificial?
Según Ricardo Codd, cofundador y director de la agencia de publicidad Dogo Creativo, la Inteligencia Artificial es una herramienta para elevar la creatividad y la productividad. Conversamos con él acerca del uso de esta tecnología y las oportunidades que ofrece.
¿Cómo entró la IA a Dogo Creativo?
Nosotros empezamos a estudiar la Inteligencia Artificial hace casi tres años. Lo primero que hicimos en Dogo fue la generación de imagen: diseñamos un desfile de moda con obras de arte creadas con IA, luego se plasmaron en lienzos y finalmente se hizo el desfile con modelos reales.
La IA es una herramienta que nos sirve para alimentar la creatividad. Generamos ideas a partir de lo que observamos a nuestro alrededor y de la información que tenemos en la cabeza. La IA recopila grandes volúmenes de datos y nos dice: “Tengo un montón de información, pregúntame algo y te doy ideas. Tú decides si te sirven”.
Y ese es el punto clave: decidir si lo que nos da la IA funciona o no. No se trata de copiar, sino de usar la cabeza, la creatividad y las propias ideas para que una creación no parezca artificial.
¿Debemos temer a que la IA nos deshumanice?
¡Nada que ver! En nuestro libro Revolución en la IglesIA hablamos sobre cómo lograr que la tecnología sea solo una herramienta y no un motivo de miedo. Como cristianos, solemos llegar tarde a las innovaciones porque nos asusta lo nuevo. Es importante entender que la IA no nos deshumaniza; al contrario, nos permite invertir más tiempo en las cosas que disfrutamos.
Las empresas hoy utilizan la IA para ser innovadoras, no solo para reducir costos. Como iglesia, debemos estar al tanto de esos cambios y ver cómo esta herramienta nos sirve no para ahorrar recursos, sino para impactar positivamente a la sociedad en el futuro que se acerca.
Cómo potenciar nuestros conocimientos con IA
Me encanta usarla para estudiar temas bíblicos. La IA brinda información en menos tiempo del que tardaríamos buscándola en una enciclopedia. Si hay una palabra que no conozco en la Biblia y quiero averiguar su significado original en griego o hebreo, puedo aprovechar la IA para aprender más.
Otro ejemplo es su uso en programación. No le pido que diseñe el código, sino que me enseñe cómo hacerlo y me explique por qué una opción es mejor que otra. Lo mismo ocurre con otros temas. El que quiere ser vago usará la IA para copiarse. Pero quien trabaja bien y busca progresar encontrará en ella una herramienta para potenciar su creatividad y conocimiento.
¿Se puede involucrar la IA en el discipulado?
Si usamos la IA para buscar consejos o apoyo espiritual, debemos recordar que Dios nos creó para relacionarnos, compartir con otros y crecer en la fe. La IA no puede reemplazar ese aspecto. Quien elige vivir aislado lo hará con o sin IA. Quien no disfruta relacionarse puede que encuentre en ella una excusa para esconderse, pero esa decisión no depende de la tecnología.
La IA en los procesos creativos
Como agencia, trabajamos con IA generativa. Hemos lanzado dos producciones musicales: Gloria y Resonance. Lo que hacemos es co-crear: construimos buenos prompts que realmente reflejen lo que queremos contar. Por ejemplo, pedimos “una batería y unas voces”, y poco a poco logramos el producto deseado.
Con Gloria quisimos contar nuestras historias personales y nuestra relación con Dios. Le dimos esa información a la IA para co-crear música que nos llevara a adorarlo.
¿Usaría Jesús la IA hoy?
Jesús entendía profundamente la realidad en la que vivía. Si estuviera hoy entre nosotros, no diría que la IA está mal. Probablemente la usaría para hablar de valores y hacer que las personas lo conocieran mejor. Los animo a usar las herramientas que Dios nos da. La parábola de los talentos nos recuerda que no debemos guardar lo que hemos recibido, sino multiplicarlo. Si Dios nos da ideas, debemos arriesgarnos, probarlas y usar la IA para potenciarlas.
Conclusión: la IA como aliada, no enemiga
El cristianismo tiene una perspectiva diferente que merece ser escuchada incluso dentro del mundo de la Inteligencia Artificial. Si realmente queremos impactar, debemos crear ideas revolucionarias en lugar de dejarnos llevar por lo que vemos. Así han iniciado todas las revoluciones.
La IA, lejos de ser una amenaza, puede convertirse en un aliado poderoso para potenciar la creatividad, optimizar procesos y ampliar el conocimiento. Tal como plantea Ricardo Codd, la clave está en entenderla como una herramienta que complementa las capacidades humanas, no como un sustituto.
Además, puede servir para multiplicar los talentos que Dios nos ha dado, facilitar el estudio de la Biblia, impulsar la innovación y encontrar nuevas formas de impactar positivamente a la sociedad. El reto no está en la tecnología, sino en la disposición de cada persona para usarla con ética, propósito y creatividad.







